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  • ¿Cómo afrontar el cobro de facturas impagadas en la desescalada?

    ¿Cómo afrontar el cobro de facturas impagadas en la desescalada?

    Todas las empresas que prestan servicios o venden productos vienen experimentando en los últimos meses un incremento en los retrasos en el pago de sus facturas y en última instancia, el impago de éstas.

     

    La crisis económica del Coronavirus ha disparado todas las alarmas en materia de impagos y proveedores que hasta la fecha no tenían problemas de morosidad, ahora inevitablemente se suman a la lista de acreedores con facturas pendientes de cobro.

     

    Es posible que antes de la crisis del COVID19 ya existiera el impago por lo que vamos a ceñirnos a las medidas a tener en cuenta para las facturas impagadas durante los 3 meses de confinamiento.

     

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    De hecho es posible que la cifra de impagados durante el inicio de la pandemia sea muchísimo más elevada de lo que se pueda llegar a estimar, cosa que haría efecto bola de nieve si no se toma una determinación a corto plazo en materia de morosidad.

     

    Contabilizar y categorizar todos los impagos.

    Es imperativo que las empresas que acumulan facturas impagadas desde el inicio de la actual crisis hagan un listado de las facturas impagadas, a que clientes pertenecen y saber si estos clientes habían presentado dificultades de pago en el pasado o bien si este comportamiento deudor responde a la actual situación.

     

    Llamar a los deudores.

    Con el inicio de la fase 3 de la desescalada casi todas las actividades económicas vuelven a estar en vigor por lo que es imperativo que desde los departamentos de administración y contabilidad se establezca una toma de contacto con los clientes para:

     

    1. Recabar información sobre el deseo de regularizar la situación así cómo obtener a ser posible un calendario de pagos.

     

    2. Informar de las medidas a tomar en el caso de que la situación de morosidad persista y no se llegue a un acuerdo de pago a corto plazo y con fechas marcadas en calendario.

     

    No alarmarse ante el impago de los buenos clientes.

    Es posible que atraviesen un bache económico pero que su intención sea la de pagar la deuda sin dudarlo.

     

    Es importante hablar con los clientes, empatizar co

    n su situación y sacar conclusiones claras sobre la situación y el modo en que se puede reconducir.

    Acudir a profesionales en caso de que persistan los impagos.

     

    Si tras intentar de forma amistosa llegar a un acuerdo con nuestros deudores y no obtenemos resultados ni expectativas en el cobro de nuestras facturas impagadas, tendremos que valorar delegar el cobro de nuestras deudas a profesionales del recobro.

     

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